No me gusta la Navidad…

Sí, esa frase la podrías escuchar de mí hace años. Ahora es muy distinto, adoro la Navidad y me permito cosas impensables para mi yo de hace apenas 5 años.

Y es que es totalmente comprensible que algunas personas no quieran saber nada de la Navidad. Lo primero que debes saber es que la época de la Navidad nos conecta con nuestra niña interior, mucho más que cualquier otra época del año.

Lo que suele suceder es que a tu niña interior no le gusta la Navidad porque le aterra, el amor y el miedo son emociones opuestas, por eso no te gusta la Navidad. Pero… ¿qué nos lleva a eso?

Vivimos en una sociedad donde se pide que vuelvas a casa por Navidad, sin pensar si tendrás que sentarte en la mesa con tu abusador o con la persona que te traumatizó de niña. Y no, no hablo solo de abusos sexuales con violación, ni de traumas emocionales por palizas. Os horrorizaría pensar la cantidad de cosas que se viven como «normales» y son una «aberración» para el desarrollo saludable y equilibrado de una persona.

Y un año más queremos representar el papel de los anuncios y películas navideñas (olvidando que son solo representaciones idealizadas) cuando nuestro personaje no tiene ese guion. No nos gusta la Navidad porque nos saltamos la principal razón para celebrarla. La Navidad es una celebración de la vida, del amor, pero qué celebración vas a querer hacer si no te reconoces a ti misma tu vida ni te das amor.

No va de dar amor a la familia, o de poner luces en el árbol, o de decorar la casa y comer turrón. Va de honrar lo más valioso que tienes: tu vida. Y eso solo lo puedes hacer si te pones en primer lugar, si cuidas de tu niña interior y no la obligas a estar o hacer lo que no quiere.

Al fin y al cabo, cuando vas a una cena familiar, o no, por el qué dirán, por obligación, por culpa o cualquier otra emoción que no sea el disfrute y alegría de ir, estás mandando el mensaje a tu niña que ella no es importante. Que lo que ella quiera no cuenta, que se quede calladita y sea una niña buena porque lo demás valen más que ella.

Así que pese a que muchos no entiendan mi mensaje o piensen que es egoísta hacer solo lo que te haga feliz y ames en Navidad, en realidad es lo contrario. Solo cuando nos llenamos de amor a nosotras podemos dar, solo cuando honramos nuestra vida y la celebramos priorizándonos podemos devolver algo al mundo. No funciona de otro modo, le pese a quién le pese y si alguien no entiende tu decisión es problema de esa persona y no tuyo.

¿Cómo saber si estás haciendo lo correcto, lo sano para ti? Muy sencillo, observa tu vida, observa cómo estás en Navidad. ¿Sueles resfriarte o ponerte enferma? ¿Tu estado de ánimo empeora y te vuelves irritable, deprimida o aumenta tu ansiedad? Entonces quizá podrías probar a preguntarle a tu niña qué quiere hacer cada uno de estos días de adviento y cumplirlo.

¡Ah! una cosa más. Si alguien te hace sentir mal, te culpa, te presiona o te exige hacer algo que no quieres, aunque sea ir a cenar en Navidad, esa persona no te ama como mereces y es una señal más para escucharte y respetarte a ti misma.

Y si, sentirás culpa y tristeza cuando hagas el cambio, si aceptas que sentirás eso las primeras veces que digas que NO, pronto comenzarás a conectar con tu niña de nuevo y a disfrutar de la Navidad como nunca soñaste. Feliz, alegre, tranquila y en paz.

Decidas lo que decidas, estará bien, cada persona necesita sus tiempos, cada persona vive su proceso que es único. Solo espero con este post que puedas ir siendo consciente de lo mucho que tu niña te necesita para que empieces a mirar a la persona más importante del mundo: ¡tú!

Gracias, gracias y gracias

Sabina 🙏🦋💞😘

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